Pensiones: Fondo A acumula rentabilidad de casi 20% en el año

Este año ha sido exitoso especialmente fructífero para los fondos de pensiones más riesgosos, como lo son el A y el B.

En lo que va de 2019, es decir, desde enero a noviembre (con valores cuota hasta el día 26), el fondo A ha obtenido una rentabilidad de 19,11%, mientras que el B ha hecho lo propio, con retornos de 15,43%.

El fondo de riesgo moderado, el C, no estuvo mucho más atrás y rentó 13,78% en estos once meses. Por su parte, los fondos más conservadores también han obtenido resultados positivos, siendo de 10,48% para el Tipo D y de 6,23% para el Tipo E.

De acuerdo a un informe elaborado por Ciedess, entidad ligada a la CChC -que junto a Prudential controla a AFP Habitat-, las rentabilidades de los fondos más riesgosos son las más altas desde la recuperación de la crisis subprime, por el 2009.

Resultados mensuales

Por su parte, en lo que va del mes de noviembre se observan resultados mixtos para los multifondos. Los fondos A y B registran resultados positivos de 5,55% y 3,17% respectivamente, mientras que el C presenta una variación de 1%. En tanto, los más conservadores obtienen pérdidas de 1,48% para el D y 2,54% para el E.

Según Ciedess, el resultado mensual de los multifondos A, B y C se explica mayormente por el retorno de la inversión en instrumentos de renta variable a nivel internacional. Por otra parte, la variación del peso respecto al dólar impactó positivamente a los fondos más riesgosos.

Por otro lado, se tiene que el índice mundial (MSCI World Index) registra un alza de 2,74%, mientras que los índices Dow Jones y S&P 500 obtienen resultados positivos de 3,98% y 3,39% respectivamente.

A su vez, los índices de Europa (MSCI Europe) y Asia (MSCI EM Asia) muestran ganancias de 1,53% y 1,65% respectivamente, mientras que el índice de Mercados Emergentes (MSCI EM) presenta una variación de 0,56%. Tambien la inversión en el extranjero se vio beneficiada por el alza de 8,92% del dólar respecto al peso, impactando positivamente a los fondos más riesgosos.

Además, en el plano local, el IPSA registra una caída nominal de 3,82%, explicado principalmente por el resultado de acciones pertenecientes a los sectores servicios y recursos naturales.

En cambio, la rentabilidad de los fondos más conservadores, explica Ciedess, se justifica principalmente por los resultados de las inversiones en títulos de deuda local, así como el desempeño de los instrumentos de renta fija extranjeros. Al respecto, se observó un alza en las tasas de interés de los instrumentos de renta fija nacional, impactando negativamente a los fondos conservadores a través de las pérdidas de capital.

Fuente: Diario Financiero

Pensión básica solidaria: Cuál será el nuevo monto del beneficio

Tras casi un mes de negociaciones el Gobierno y senadores llegaron a un acuerdo sobre la Ley de Presupuesto 2020 que abarca pensiones solidarias, rebaja del pasaje del transporte público del adulto mayor y medicamentos, entre otras cosas.

En el tema de pensiones se considera un aumento del 50% la Pensión Básica Solidaria (PBS) y para la Pensión Máxima con Aporte Solidario (PMAS) desde enero del año 2020 para los adultos mayores de 80 años, que se traducirá en alzas para los beneficiarios de Aporte Previsional Solidario (APS).

Entonces, ¿cuánto aumentará la Pensión Básica Solidaria? 

Actualmente la PBS asciende a $110 mil y con esta medida llegará a $165 mil, por lo que se incrementará en 55 mil pesos. Esta alza será para los mayores de 80 años desde 2020.

Para el caso de los pensionados entre 75 y 79 años se incrementarán en un 30% en enero de 2020 para llegar a un aumento acumulado de 50% en enero del año 2021.

Los pensionados menores de 75 años recibirán un incremento en la Pensión Básica Solidaria y la Pensión Máxima con Aporte Solidario de un 25% en enero del año 2020, 40% en enero de 2021 y para llegar a una acumulado de 50% en enero del año 2022.

En el caso de nuevos pensionados, las pensiones que gocen de un beneficio del Pilar Solidario, se pagarán con cargo al fondo de pensiones y, agotado éste con cargo a las arcas fiscales. Actualmente el Estado destina cerca de US$ 2.500 millones al año en pensiones solidarias.

 

Fuente: T13 Noticias

El cálculo de los “110 años” y las tablas de mortalidad de las pensiones: Expertos las explican y abordan posibles cambios

Las pensiones se calculan proyectando que viviremos 110 años“, es una de las afirmaciones que en los últimos días ha tomado fuerza a través de redes sociales y que incluso algunos diputados y senadores han hecho eco. Se trata de una edad que efectivamente existe en el tope de las llamadas “tablas de mortalidad” del sistema de cotización individual en Chile, pero que, según los expertos en el tema, “su funcionalidad es muy diferente a la que se está diciendo”.

Se trata de un sistema complejo que no ha podido ser bien explicado a la ciudadanía, según comentó la ministra del Trabajo, María José Zaldívar, en EmolTV. “Hay cosas que por total desconocimiento empezamos a convencernos de que son verdad y eso es súper grave“, dijo antes de reconocer que “todos estamos al debe en materia de educación previsional”.

Así, en medio de la fuerza que ha tomado el concepto de “los 110 años”, Emol conversó con diferentes expertos en pensiones con el fin de entender cómo funcionan las tablas de mortalidad y si una posible reducción en ellas significaría una mejora sustantiva -o no- en las jubilaciones que reciben mes a mes quienes cotizaron en el sistema de AFP.

Rentas vitalicias y retiro programado

Para poder entender para qué se usan las tablas de mortalidad en Chile y los posibles efectos de si se recortaran, primero hay que diferenciar las dos opciones que tiene la gente al momento de jubilar después de haber cotizado en el sistema AFP: pensionarse a través de la modalidad de las rentas vitalicias o el retiro programado.

Las rentas vitalicias las ofrecen compañías de seguros y la oferta que le hagan a una persona dependerá, en gran medida, de cuánto logró ahorrar el pensionado. “El monto de la renta no cambia y se paga por igual todos los meses hasta que la persona fallezca“, explica el ex superintendente de Pensiones y ex ministro de Economía del Gobierno de Michelle Bachelet, Alejandro Ferreiro.

Así, dentro de la lógica de cómo funcionan los seguros, “habrá algunos que mueran antes y por lo tanto se le va a pagar por menos años, y otros que morirán después y se les va a pagar más tiempo. De alguna manera los que viven menos compensan o subsidian a los que viven más. En el fondo, al jubilar, el pensionado le transfiere sus ahorros a la compañía a cambio de que la compañía asuma la obligación de pagarle de por vida un monto fijo reajustado en UF”, detalla.

Por otro lado, existe el retiro programado, que es aquel donde los fondos se mantienen en la cuenta de la AFP y se van retirando en cuotas mensuales que la administradora va recalculando anualmente de modo que el ahorro y sus intereses duren por el resto de la vida del cotizante. A diferencia de las rentas, estos ahorros son heredables en caso de que la persona fallezca.

Las tablas de mortalidad

Según cifras de la Superintendencia de Pensiones, actualmente hay casi 3 millones de personas que reciben algún tipo de pensión: 585 mil tienen pensión básica solidaria (aporte estatal a personas que nunca cotizaron), 630 mil se pensionan con el sistema antiguo y casi 1,5 millones están jubilado bajo el sistema de AFP. De estos últimos, casi la mitad recibe rentas vitalicias y el resto retiro programado.

¿Por qué hacer la diferencia? Porque las tablas de mortalidad sólo se usan para los cálculos de las pensiones del sistema AFP. “Lo que hace una tabla de vida es preguntarse cuántas personas que tienen actualmente 65 años, en el caso de los hombres, y 60 en el de las mujeres, van a estar vivas en distintas edades”, afirma Salvador Valdés, profesor de Economía de la PUC e investigador de Clapes UC.

Por ejemplo, una mujer a los 60 años puede morirse en cualquier momento hacia adelante y las tablas contemplan la probabilidad de que se muera al año siguiente, también un año después de eso y así sucesivamente hasta el extremo de la cola: los 110 años.

Cabe destacar que las tablas chilenas actuales se construyeron en 2015 con asesoría de la OCDE y la misma entidad observó: “La edad máxima de 110 años asumido por las tablas chilenas es baja en comparación con los estándares internacionales (…) 120 se está convirtiendo en el estándar”. De hecho, en sus respectivos sistemas de jubilación, países como Suiza la tabla llega a los 140 años, en Japón sobrepasa los 125 y en otros como Alemania y EE.UU. toca los 120. Todo, en línea con el aumento de la expectativa de vida de las personas.

En Chile, la probabilidad de una mujer de llegar a los 110 años es de 2 sobre 1.000, o sea 0,2% y en el de los hombres es de 0,01%. Es ínfima esa probabilidad, es mucho mayor la probabilidad de que se muera a los 61, por ejemplo. Todas las probabilidades de muerte para cada tramo de año se meten en una ‘juguera’ y finalmente se calcula la expectativa de vida de una mujer promedio a los 60 años y la de un hombre a los 65″, expone Ferreiro.

Así, en línea con lo expuesto por Valdés, “esa expectativa, de acuerdo a las tablas vigentes hoy son de 90,7 años, es decir 30,7 años más de vida. O sea, una mujer de 60 años se presume no que va a vivir hasta los 110, eso es un error garrafal, sino que una mujer hoy a los 60 años va a vivir hasta, promedio, los 90“. En el caso de los hombres, el número se ubica en los 85,6.

“En verdad el hasta donde llega la tabla es completamente secundario, porque las pensiones se calculan en base a las expectativas promedio de supervivencia y no respecto a los extremos, los que, en cualquier caso, tienen una probabilidad tan pequeña de cumplirse que al final dan lo mismo”, enfatiza el economista de Clapes UC.

¿Entonces se pueden bajar las tablas para aumentar las pensiones?

Ante las explicaciones de los expertos, de que la pensión se calcula en base a la edad media de supervivencia pero que igual se consideran los 110 años siendo que son probabilidades muy bajas, Emol consultó sobre la posibilidad de recortar las tablas para poder distribuir esa parte del ahorro en los años en que hay más posibilidades de que la gente esté viva.

“Como la probabilidad de llegar a 110 años es tan, tan bajita, si nosotros acortáramos la tabla a 100 años, se produce sólo un leve aumento en la pensión”, confirma el superintendente de Pensiones, Osvaldo Macías. Así, calcula que “para un hombre de 65 años la pensión mensual subiría sólo 0,16% y la de una mujer aumentaría 0,61%

O sea, hay que darse cuenta que aunque le cortemos 10 años, de 110 a 100, la pensión sube muy poco porque la probabilidad de llegar a esas edades es muy baja, entonces el efecto en la pensión es insignificante, porque el sistema casi no considera que alguien pueda llegar a esa edad”, recalca.

– ¿Y si se recorta aún más?

“Si yo corto las tablas a 85 años ahí la pensión se dispara. Ocurre eso porque la probabilidad de que yo llegue a los 85 no es insignificante y ahí sí que empieza a ser incidente. Si la cortamos a 85, la pensión para un hombre de 65 años aumentaría en 13,96% y para una mujer de 60 aumentaría en 17,3%”.

– Entonces ¿por qué no se recorta?

“Es verdad que son números mucho más altos, pero mucha gente se va a quedar sin pensión, porque si yo calculo que 85 es la última edad posible, significa que todo aquel que viva más allá de 85 no va a tener plata. Entonces, el tema es que los 85 es una edad que ya es probable de alcanzar, de hecho es la expectativa media de un hombre de 65 y está por debajo de la de una mujer de 60”.

Ante la misma pregunta, Andrés Guerra, gerente general de Previsionarte, menciona que “por supuesto existe la posibilidad de bajar la edad, el tema es quién asume el riesgo de sobre-vida. O sea, se baja la edad a 100 años o menos y se calculan todas las pensiones hasta esa edad, pero ¿qué va a pasar con el chileno que cumpla más que eso? ¿quién le paga la pensión?”.

El seguro de longevidad

La forma de hacer un recorte responsablemente es con un seguro de longevidad“, asegura Macías. Un tema que también abordó la ministra Zaldívar en EmolTV y que aseguró que “es una de las alternativas que se está manejando” y que consiste en efectivamente disminuir los años que debe autofinanciarse el pensionado y, si vive más allá de lo establecido por la tabla, habrá un seguro que pague la diferencia.

“Por ejemplo, si la plata que junté durante mi vida me cubre hasta los 87 -que es donde corta la nueva tabla- y si sigo vivo, ya no me paga la AFP o la compañía de seguros, sino que me empieza a pagar este seguro de longevidad. En un estudio que hizo la ex superintendenta de Pensiones, Solange Berstein, se calculó que habría que poner más o menos un 1,5% del sueldo mensual de cada uno de los cotizantes, de cada afiliado de las AFP, para que se pudiera financiar a los que vivan más que la expectativa de vida de la tabla”, confirma Guerra.

Macías, por su parte, explica que “un seguro de longevidad lo que me permite es ir acumulando un fondo y a las personas se les calcula una expectativa de vida menor, por ejemplo 85. Como nadie sabe quién morirá antes y quién después, si todos aportamos a un seguro, evidentemente que lo que ocurrirá es que los que vivan más que el promedio se van a beneficiar y los que vivan menos, no, pero mientras vivieron van a haber obtenido una pensión más alta. Esa sería una manera responsable de cortar las tablas“.

Fuente: Emol

Protestas sociales impactaron rentabilidad de los fondos de pensiones menos riesgosos en octubre

No sólo las actividades económicas se han visto afectadas por las protestas sociales. Claro porque que la mayor aversión al riesgo derivada de este clima de crispación se tradujo en un alza en las tasas de interés que impactó negativamente la rentabilidad de los fondos de pensiones, particularmente los menos riesgosos.

En octubre el fondo de riesgo moderado, Tipo C, anotó una caída de 1,25%, mientras que los fondos más conservadores tuvieron pérdidas de 2,73% el Tipo D y 3,26% para el Tipo E.

En tanto los fondos más riesgosos, Tipos A y B, registraron aumentos de 1,41% y 0,24% respectivamente.

 

Fuente: La Tercera

El diseño de un seguro de rentabilidad de las pensiones

El Gobierno evalúa fórmulas para garantizar retornos en los ahorros previsionales de las personas. El objetivo detrás es la reducción de los riesgos que enfrentan los cotizantes.

Mientras la Reforma Previsional comenzó su debate en particular en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, hay un tema nuevo que el Gobierno evalúa sumar a la tramitación: un seguro de rentabilidad. La idea se relaciona con los compromisos del Ejecutivo con la DC para viabilizar ese proyecto y apunta a incluir más componentes de solidaridad que permitan compartir riesgos entre generaciones.

A diferencia del financiamiento al pilar solidario de pensiones con recursos públicos, esta “solidaridad con seguros” sería financiada por los propios trabajadores o por el empleador, lo que requeriría elevar la cotización adicional más allá del 4,2% que establece la reforma: 4% se destina a las cuentas individuales y 0,2% al nuevo seguro de dependencia que propone.

Hasta ahora, el seguro de longevidad parece ser el más instalado en el debate, pero en reserva el Gobierno también evalúa un seguro de rentabilidad. “Es una idea, un concepto y no hay una propuesta concreta. Posiblemente es de los temas que se va a discutir en lo que queda del trámite parlamentario”, comentó el asesor presidencial en Pensiones, Augusto Iglesias, al término de un seminario sobre los cambios previsionales organizado por PAUTA y la Cámara Chilena de la Construcción.

¿Por qué garantizar retornos?

Para Guillermo Larraín, exsuperintendente de Pensiones y consultor internacional en el tema, es necesario considerar que se está pensando en nuevos seguros en pensiones porque la instucionalidad creada en 1981 “fue concebida buscando casi que el Estado se saliera del sistema, por lo que se les traspasaron a las personas una cantidad enorme de riesgos, que no tenemos capacidad de manejar bien. Ahora, con estos seguros se está tratando de reducir los riesgos para los cotizantes”.

El economista precisa que si bien no se conoce aún cuál es el modelo de seguro de rentabilidad que se adoptará, no resolverá el problema de las bajas pensiones de quienes ya jubilaron o de quienes lo harán en los años que vienen. “Hubo retornos positivos en las primeras décadas del sistema, pero por el desempleo o porque la ley no obligó a cotizar a independientes, las personas no lograron ahorrar lo suficiente. Se sumó la baja tasa de cotización. Ya que las tasas de interés a nivel global hoy son muy bajas, hacia el futuro este seguro podría servir, pero el problema no lo tenemos hacia el futuro, sino hoy”, opina.

Ideas para el diseño

Augusto Iglesias dio algunas luces sobre los temas claves en el diseño del instrumento y sus eventuales costos, considerando que para el Gobierno es clave no elevar fuertemente la cotización para no afectar el empleo. Así, dijo que por un lado ese costo depende del nivel de rentabilidad que se fije: garantizar 5% de retorno tiene un costo distinto que 1%.

También depende de los plazos. “Intentar asegurar la rentabilidad que obtiene un portafolio de inversiones año a año sería muy caro, porque por la volatilidad en las tasas de retorno hay una probabilidad muy alta que en años específicos esté por debajo [del valor fijado]. Pero un instrumento que asegure una rentabilidad promedio durante toda la vida laboral puede tener un costo bastante bajo, porque en un periodo de tiempo largo los años buenos se van compensando con los malos”, señaló Iglesias a fines de agosto.

Desde Ciedess plantean que el diseño de un seguro de rentabilidad financiado con cotizaciones debería establecer con claridad cuál es la contingencia que activa el seguro; por ejemplo, rentabilidad negativa o inferior a un determinado valor en un horizonte determinado, ya sea un periodo acotado o incluso la totalidad del ciclo de vida activo.

“Pueden plantearse diversas aproximaciones en tal sentido, configurando escenarios con costos y coberturas muy diferentes. Así, mientras mayor sea el riesgo asociado y mayor sea la frecuencia del evento, más alto será el costo del seguro”, detallan. Advierten que abaratar costos no debiera traducirse en que la probabilidad de ocurrencia del evento definido sea tan baja que su uso sea demasiado esporádico.

De igual modo, en Ciedess estiman que la definición del riesgo a cubrir será una guía respecto del costo del seguro y sus potenciales administradores. A modo de ejemplo, señalan que el seguro de invalidez y sobrevivencia (SIS) del sistema de pensiones “ataca una contingencia muy bien establecida, cuya probabilidad de ocurrencia es incierta (aleatoria), por lo que existen transferencias por parte de quienes no sufren el evento hacia los que sí, por lo que su forma de financiamiento, costo y administración es muy eficiente. A diferencia del SIS, un seguro de rentabilidad sería más complejo de implementar dada la exposición a tal riesgo”.

En el organismo consideran que en el diseño de un seguro de este tipo podrían servir de referencia algunos instrumentos de ahorro con rentabilidad garantizada existentes en el mercado (cuentas de ahorro, fondos de inversión con ganancias, seguros de vida con ahorro, entre otros). En cuanto a referencias internacionales, aunque con regímenes previsionales distintos al chileno, comentan que en Suecia, Italia y Brasil existen sistemas de cuentas nocionales para pensión que garantizan una rentabilidad hipotética, que depende de variables económicas tales como el PIB o los salarios.

¿Un fondo G en el sistema?

Las AFP contextualizan la eventual incorporación de un seguro de rentabilidad para los ahorros destinados a pensiones en el marco del régimen de multifondos, con cinco fondos (del A al E) diseñados para que los afiliados vayan cambiándose a los más conservadores cuando se acerca la edad de jubilación. El objetivo es que, al momento de pensionarse, la persona tenga al menos la misma cantidad que ahorró.

En este marco, el gerente de Estudios de la Asociación de AFP, Roberto Fuentes, plantea que los seguros de rentabilidad o fondos garantizados “no son compatibles con los multifondos, ya que todos invierten en renta variable y se entrega libertad de cambio de fondo a los afiliados”. Si se busca dicha compatibilidad, sería a costos muy altos, dice. “Se requeriría conformar un sexto fondo (Fondo G, de ‘garantizado’), con una dinámica regulatoria diferente y voluntario para afiliados próximos a pensionarse”, afirma.

El especialista añade que en los países desarrollados existen las garantías de protección del valor nominal del ahorro previsional, “lo cual es barato (10 puntos base del activo acumulado) y muy valorado por los partícipes de estos planes, ya que en la práctica es equivalente a mantener el ahorro bajo el colchón”.

Comenta que un estudio de la OCDE señala que las garantías de rentabilidad más altas, ofrecidas por compañías externas como aseguradoras o bancos, tienden a reducir el ahorro para la pensión y su costo aumenta a medida que el periodo de cobertura del plan es más corto y la estrategia de inversión es más arriesgada. Así, valora que la Reforma Previsional incorpore la opción de rentas vitalicias diferidas, que pueden contratarse durante la vida laboral y que garantizan un nivel mínimo de ingresos durante toda la jubilación.

Fuente: Pauta.cl

Nueva AFP Uno

Nueva AFP Uno recibe la autorización de la Superintendencia de Pensiones, y ya puede operar y sumar afiliados.

La mañana de este lunes, la Superintendencia de Pensiones (SP) dio curso a la resoluciónmediante el cual comunica la entrega de la autorización de inicio de funcionamiento a la Administradora de Fondos de Pensiones UNO S.A. (AFP UNO).

Con este permiso, la gestora previsional se encuentra habilitada para iniciar el proceso de afiliación e incorporación de cotizantes a partir del 1 de octubre de 2019. La entidad fiscalizadora indicó que “ha verificado que la Administradora de Fondos de Pensiones Uno Sociedad Anónima ha dado cumplimiento de los requisitos establecidos en el Libro V, Título I del Compendio de Normas del Sistema de Pensiones, siendo verificada la existencia de requisitos que permiten el inicio de su funcionamiento, con absoluta normalidad y en forma ininterrumpida”, señala la resolución de la SP.

Según detalla el certificado de autorización de existencia, la firma tiene como socios fundadores a la sociedad Tanza SpA., además de Mario Ignacio y José Manuel Álvarez Avendaño, siendo la única creada en los últimos diez años.

NUEVOS AFILIADOS

Esta nueva AFP ya tendrá una cartera de clientes, ya que en marzo de este año se adjudicó la licitación pública de cartera de nuevos afiliados al sistema de pensiones realizada por la SP, tras ofrecer una comisión de 0,69% de la renta imponible de los trabajadores.

Es así que, a partir del 1 de octubre de este año, quienes ingresen por primera vez como afiliados al sistema de pensiones tendrán que incorporarse obligatoriamente a esta administradora y mantener una permanencia de dos años, hasta el 30 de septiembre de 2021.

En el caso de los trabajadores a honorarios obligados a cotizar, que a partir del 1 de octubre de este año emitan su primera boleta de honorarios y no estén afiliados a ninguna AFP, serán incorporados automáticamente a AFP UNO, pero en la Operación Renta de abril de 2020.

 

Fuente: Publimetro

Se ajusta tasa de Retiro Programado y evita baja de 6% en pensiones

Se resolvió modificar el método de cálculo del vector de tasas con que las AFP calculan anualmente los montos de pensión bajo las modalidades de retiro programado (RP) y rentas temporales (RT) ofrecidas por estas gestoras.

El ajuste significó un alza de 0,35 puntos, lo que implicó pasar del 2,91% vigente a junio de 2016, a 3,26%, valor que regirá desde este mes y que se seguirá actualizando trimestralmente, como se hace desde 2014.

Según estimaciones, esto implica evitar que el monto de las pensiones que ofrecen las AFP caiga entre 5% a 6%, considerando el vector y el resto de las variables que influyen. Y es que la tasa habría bajado a 2,7% si se hubiera mantenido la metodología anterior.

Así, se prevé que sólo por el ajuste al vector, las pensiones mejoren en hasta 1,8%, en el caso de mujeres, y 1,4% para hombres. Sin embargo, al incorporar los otros factores claves que influyen en el cálculo de montos de esta modalidad, como las tablas de expectativas de vida (que este año significaron bajas de hasta 2%) y la rentabilidad de los fondos, la mejora se estima en sólo 1% para las mujeres, mientras que en los hombres se mantendría casi sin variación.

Los cambios

El ajuste deriva de la modificación al decreto supremo de 2013 que establece la metodología para determinar la tasa de interés con que se calculan las pensiones de las AFP. Los ajustes trimestrales automáticos se mantendrán, pero habrá un nuevo spread (de 150% sobre el promedio) para el “exceso de retorno” o spread corporativo, un factor que se usa para calcular el vector de tasa y que refleja la rentabilidad adicional que pueden obtener los fondos donde permanecen los ahorros de quienes se jubilan por esta modalidad, usando como referencia el rendimiento de los bonos corporativos “AA”. Así, la modificación permite reflejar mejor la rentabilidad de largo plazo esperada de los fondos de pensiones conservadores, donde se encuentra la mayoría de los pensionados bajo estas modalidades. Además, restablece la diferencia histórica de tasas para el cálculo de las pensiones entre retiro programado y la renta vitalicia (RV), que se redujo el 2015 ante un cambio normativo en la tasa de interés para el cálculo de tales pensiones”, afirman.

Origen

El objetivo de los ajustes trimestrales a las tasa de los RP y RT, es generar cambios menos abruptos. Desde que partieron en 2014, con una tasa de 3,85%, la cifra fue bajando paulatinamente hasta casi rozar la tasa de interés de las RV que hoy se sitúa en 2,6%. Esta situación motivó la revisión de la metodología por parte de los reguladores previsionales, ya que al acotarse la brecha entre ambas modalidades, no se refleja adecuadamente la diferencia de riesgo entre éstas. Ello porque en RP los afiliados asumen el riesgo de longevidad (ya que las pensiones se pagan por tiempo limitado) y el riesgo de rentabilidad (al permanecer sus ahorros en los fondos), mientras que en las RV éstos son asumidos por las aseguradoras a cambio de una tasa menor, pero vitalicia.